Francisco Coloane Navega en Celuloide 1°parte por Nicolás Lasnibat

CON el paso de los años la incipiente industria cinematográfica nacional tuvo uno de sus puntos más altos con la fundación de Chile Films en la década de los cuarenta. El primer filme realizado bajo el amparo del "pequeño Hollywood" fue "Romance de medio siglo", de Luis Moglia Bath. Carlos Vattoer, su guionista, fue ayudado por un hombre nacido en Quemchi - que había publicado una premiada novela y un conjunto de cuentos- llamado Francisco Coloane Cárdenas, quien comenzaba a relacionarse estrechamente con el séptimo arte. La película, que entonces costó decenas de millones de pesos, resultó tan mala que provocó una vergüenza generalizada al verla fracasar en forma tan lamentable en un Chile que quiso ser el Hollywood de América Latina. En 1947, Coloane volvería a trabajar para el cine y escribiría su último guión cinematográfico. La película "Si mis campos hablaran", del cineasta de origen alemán avecindado en Chile, José Bohr, fue una adaptación del insigne texto de Vicente Pérez Rosales, Recuerdos del pasado. El resultado tampoco fue muy esperanzador y los cronistas de la época la encontraron "endeble por sus desmedidas pretensiones, falta de intensidad dramática y pobreza de parlamentos". Coloane surgía entonces como un Hemingway criollo que muy joven se lanzó a los brazos del destino trabajando en todo tipo de oficios: desde escribiente en el buque escuela "La Baquedano" a crítico de ballet, o de bodeguero de la compañía petrolera Foraky a guionista cinematográfico. El primer cineasta que se fijó en su obra fue nada menos que el maestro mexicano Emilio "El Indio" Fernández, quien recogió la relación hombre-mujer existente en algunos de sus relatos presentada generalmente como un vínculo tortuoso y fallido, con tintes de proxenetismo y terror. Por ello se lanzó en1955 a adaptar su única pieza teatral titulada "La tierra del fuego se apaga" escrita diez años antes.

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