El Parque Marino Francisco Coloane es un paraíso para las ballenas jorobadas


El área fue creada en 2003, tras constatarse un aumento de la presencia de estos animales una vez que se prohibió su caza.
Richard García Ballena de aletas pectorales grandes. Así se traduce del latín Megaptera novangliae , el nombre científico de la ballena jorobada. La especie, conocida por sus saltos fuera del agua, se ha transformado en un ícono del Estrecho de Magallanes luego de la creación en 2003 del Parque Marino Francisco Coloane.

Hoy sabemos más de este mamífero gracias al acuerdo suscrito, en agosto del año 2010, entre la Fundación Biomar y Petrobras, para estudiar su comportamiento y desplazamiento en el área a través de una serie de campañas científicas y de observación.

El resultado de ese trabajo, cuya primera etapa culmina este mes, lo recoge el nuevo libro "La Ballena Jorobada, Conservación en el Parque Marino Francisco Coloane", editado por Ocholibros. Sus autores son el veterinario y experto en mamíferos marinos, Anelio Aguayo, y los biólogos Jorge Acevedo y Sergio Cornejo.

Los científicos han monitoreado a estos animales desde las costas de Costa Rica, Panamá, Colombia y Ecuador hasta Magallanes, donde se han establecido gracias a la abundancia de alimento, pequeños peces y crustáceos. De ellos se alimentan principalmente en verano, aunque han descubierto que algunas poblaciones permanecen hasta entrado el otoño.

Los investigadores obtuvieron un registro fotográfico de 300 aletas caudales (traseras), pertenecientes a las ballenas identificadas durante el año, las que constituyen una especie de huella digital de estos animales: cada una es diferente y permite saber si son las mismas ballenas las que circulan entre una temporada y otra.

La ballena es el protagonista principal del área, pero no el único, como lo demuestra la presencia de orcas, delfines, lobos marinos, focas leopardo, petreles, albatros, pájaros carpintero y zorros. La investigación también da cuenta de los usos históricos y actuales de las ballenas jorobadas, lo que incluye desde su consumo por los kawéskar, pasando por la caza intensiva hasta el turismo de observación.

El texto apunta a crear mayor conciencia sobre la conservación de la biodiversidad, explica Gonzalo Badal, director ejecutivo de Fundación Biomar.

El acuerdo con Petrobras fue renovado hace pocos días, lo que dará continuidad al proyecto. Cuenta que los planes son realizar al menos cinco viajes de fotoidentificación hasta mayo.

Además, contemplan difundir la investigación a través de guías informativas, charlas en colegios, un DVD y un documental.

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